La venganza de Duque a Guaidó por la corrupción con la «ayuda humanitaria».

Sigue dando de qué hablar el esquema de corrupción desvelado hace pocos días por el medio PanAm Post, el cual apunta directamente al entorno íntimo y familiar del autoproclamado Juan Guaidó.

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En la filtración asumida por el periodista estrella de este medio, Orlando Avendaño, se detalla que Juan Guaidó engañó al presidente Duque y al gobierno de Colombia con la cifra de los militares venezolanos que desertaron en el marco de la operación insurreccional del 23 de febrero de este año.

Guaidó solicitó apoyo al gobierno de Colombia para atender a los militares y entregó a Iván Duque una cifra de militares desertores de 1 mil 450 funcionarios. Sin embargo, la inteligencia colombiana determinó que Kevin Rojas y Rossana Barrera, los enviados personales de Juan Guaidó para administrar los fondos de la «ayuda humanitaria» con los que se atenderían a los desertores, abultaron dicha cifra.

Sobre los militares «se cuentan con los dedos los militares decentes allí», según PanAm Post. La logística de la «ayuda humanitaria» implicó el despliegue de «alcohol y prostitutas». Algunos de ellos, según Avendaño, serían «civiles con credenciales falsas».

Tanto Avendaño, como el emisario de Guaidó en Colombia, Humberto Calderón Berti, han remarcado que la filtración de los documentos sobre la red de malversación de fondos que vincula a Guaidó, proviene de la inteligencia colombiana.

Siendo así, el abultamiento de las cifras de militares desertores por parte de Guaidó, con el objetivo de engañar al gobierno de Duque y captar mayores recursos, podría ser una de las razones de peso para que la inteligencia del país vecino echara a rodar la filtración luego publicada por PanAm Post.

Esta filtración ha impactado de tal manera que ha cavado la tumba política de Guaidó, quien ahora sufre un enorme descrédito por parte de sus seguidores, mientras mucho de los socios de Estados Unidos, quienes en enero acompañaron el impulso del «gobierno paralelo», miran para otro lado buscando no ser salpicados por el escándalo.

En consecuencia, resulta lógico pensar que la filtración fue autorizada por el gobierno de Duque, a modo de venganza por el engaño de Guaidó.

 

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